Cómo prevenir la legionella en oficinas y coworkings: lo que todo responsable de negocio debería saber
Cuando un emprendedor o gestor piensa en los riesgos que puede tener su espacio de trabajo, suele pensar en ciberataques, problemas laborales o imprevistos financieros. Rara vez piensa en el agua que circula por las tuberías de su oficina. Sin embargo, la legionella es uno de esos riesgos silenciosos que, cuando aparece, puede tener consecuencias gravísimas: tanto para la salud de las personas como para la continuidad y reputación del negocio.
Este artículo no pretende alarmar, sino dar una visión práctica y útil sobre qué es la legionella, por qué las oficinas y los coworkings son entornos especialmente vulnerables y qué medidas concretas se pueden tomar para prevenirla.
Qué es la legionella y por qué es relevante para tu negocio
La Legionella pneumophila es una bacteria que se desarrolla en sistemas de agua a temperaturas de entre 20 y 45 °C y que se transmite por inhalación de aerosoles contaminados, es decir, pequeñas gotículas de agua en suspensión. No se contagia de persona a persona. La enfermedad que provoca, la legionelosis, puede manifestarse como una neumonía severa o como una forma más leve similar a la gripe.
Lo importante desde el punto de vista del negocio es esto: si se detecta un brote en tu instalación, eres responsable. La normativa española (el Real Decreto 487/2022, que actualiza el anterior RD 865/2003) obliga a los titulares de instalaciones de riesgo a disponer de un programa de mantenimiento higiénico-sanitario documentado y a aplicarlo de forma sistemática. No es una recomendación, es una obligación legal.
Por qué las oficinas y los coworkings son entornos de riesgo
Puede parecer que la legionella es un problema de hoteles o instalaciones sanitarias, y es cierto que esos entornos concentran más casos. Pero las oficinas y los espacios de coworking presentan características que favorecen su proliferación:
Uso intermitente del agua. Muchas oficinas, especialmente tras el auge del teletrabajo, tienen periodos de uso reducido o irregular. Cuando el agua se estanca en las tuberías durante días, la temperatura se estabiliza en el rango ideal para el crecimiento bacteriano.
Instalaciones antiguas o mal mantenidas. Edificios de oficinas con fontanería envejecida, depósitos de agua caliente sanitaria poco revisados o torres de refrigeración sin programa de mantenimiento son focos potenciales.
Espacios compartidos. En un coworking conviven empresas y personas con distintas responsabilidades. ¿Quién es el titular de la instalación? ¿Quién gestiona el mantenimiento? Si no está claro, nadie lo hace, y ahí reside el riesgo.
Las instalaciones que debes vigilar
No toda instalación de agua supone el mismo nivel de riesgo. Las que requieren mayor atención en un entorno de oficina son:
- Sistemas de agua caliente sanitaria (ACS): acumuladores, calderas, redes de distribución y puntos de consumo poco usados.
- Torres de refrigeración y condensadores evaporativos: si el edificio dispone de climatización industrial, estas instalaciones son las de mayor riesgo y requieren un tratamiento específico.
- Humidificadores y fuentes ornamentales: a menudo olvidados, pero igualmente expuestos.
- Duchas en instalaciones con vestuarios, presente en algunos coworkings que ofrecen servicio a ciclistas o deportistas.
Medidas preventivas que debes implementar
La prevención de la legionella no es compleja, pero sí requiere constancia y documentación. Estas son las acciones fundamentales:
Mantener las temperaturas correctas. El agua caliente sanitaria debe mantenerse a más de 60 °C en el acumulador y llegar a los puntos de consumo a más de 50 °C. El agua fría debe circular por debajo de 20 °C. Estas temperaturas impiden el crecimiento de la bacteria.
Purgar los puntos de escaso uso. Grifos, duchas o fuentes que no se usan habitualmente deben purgarse semanalmente, dejando correr el agua durante varios minutos.
Limpiar y desinfectar periódicamente. Los sistemas de ACS deben someterse a una limpieza y desinfección al menos una vez al año. Las torres de refrigeración, con mayor frecuencia y siempre antes de la puesta en marcha tras un periodo de parada.
Documentar todo. La normativa exige llevar un registro actualizado de todas las operaciones de mantenimiento. En caso de inspección o incidente, esa documentación es tu respaldo legal.
Designar un responsable. Alguien en la organización debe tener asignada explícitamente la supervisión de este programa. En espacios compartidos como coworkings, esto debe estar recogido en el contrato de arrendamiento o en el reglamento interno.
El papel de un servicio de control profesional
Cumplir con toda esta normativa por cuenta propia es posible en instalaciones sencillas, pero en edificios de oficinas con varios pisos, sistemas de climatización centralizada o torres de refrigeración, la complejidad técnica y la responsabilidad legal hacen recomendable contar con un servicio especializado.
Una empresa de control y tratamiento de sanidad ambiental se encarga no solo de ejecutar las desinfecciones, sino de elaborar el programa de mantenimiento higiénico-sanitario exigido por ley, realizar los análisis del agua, emitir los certificados de conformidad y mantener actualizada la documentación necesaria ante cualquier inspección. Para los gestores de oficinas y coworkings que quieren delegar esta responsabilidad con garantías, empresas como Trakta ofrecen un servicio integral de control de legionella específicamente orientado a entornos de trabajo, con cobertura en todo el arco mediterráneo.
La legionella como parte de la gestión del riesgo empresarial
Gestionar un negocio implica identificar y mitigar riesgos en múltiples frentes. Los riesgos tecnológicos, financieros o de mercado suelen estar en el radar de cualquier emprendedor. Los riesgos sanitarios y medioambientales, sin embargo, a menudo se gestionan de forma reactiva, solo cuando surge un problema.
La prevención de la legionella no debería ser diferente a mantener actualizado el software de seguridad o a revisar periódicamente los seguros del negocio: es parte del mantenimiento ordinario de una empresa responsable. Y como ocurre con casi todos los riesgos, el coste de prevenirla es muy inferior al de gestionarla cuando ya se ha convertido en un problema.

